Burbujas de IA
Quisiera ser un pez para no tener que lidiar con la especulación financiera
Que una industria esté en una burbuja no quiere decir que el producto o servicio que vende dicha industria sea inútil o que vaya a desaparecer tras la explosión de la burbuja.
Que una industria esté en una burbuja quiere decir que lo más probable es que el producto o servicio que vende dicha industria no logrará conseguir una rentabilidad que justifique su valuación [ver el post anterior para más sobre esto].
Digo “probablemente” porque algo importante de las burbujas económicas es que no puede haber consenso sobre si existen o no hasta después de que se revienten. Antes de eso, por lo menos uno que otro inversionista puede aferrarse a la fe de que va a venir algún cambio que justifique la valuación de la industria (y como el futuro es imposible de predecir, ¿quiénes son los demás para decirles que están equivocados?).
Sólo es después de la explosión, después de que se compruebe que la mayor parte de la composición de una burbuja era aire y de que todos estemos cubiertos por pequeños restos de agua jabonosa, que se puede afirmar con confianza que había una burbuja.
Pero por ahora, todas las señas apuntan a que la de la inteligencia artificial es una industria en una burbuja. Ninguna empresa de IA (o división de IA de alguna empresa) es rentable*. Es decir, todas las empresas de IA gastan más dinero del que ganan. Pero no es cualquier gasto. Son pérdidas históricas del orden de trillones de dólares por empresa. Por ahora, esto lo pueden sostener porque son parte de una empresa más grande que financia estas pérdidas, o porque reciben inversiones de capital riesgo que, como expliqué en un post anterior, se van a proyectos con gran promesa, incluso si no hay beneficios tangibles aún. (O porque reciben dinero de ambas formas).
La única manera en la que la industria de la IA en general podría comenzar a generar ganancias es si hay un cambio fundamental, o bien en como funciona el negocio, o bien en cómo funcionan sus propios sistemas. Y ambas posibilidades parecen muy poco probables. La IA es muy cara y las compañías de la industria venden sus servicios a un precio altamente subsidiado con la esperanza de que todo el mundo en general eventualmente dependa de ellos y se vea forzado a pagar una suscripción (a precios muchos más altos que los actuales) para usarlos. Pero los precios requeridos para lograr una ganancia con este método son ridículamente caros. Tanto que podemos sospechar que este método no es mucho más que una fantasía de altos mandos empresariales que descuentan cuánto la gente promedio está dispuesta a gastar en sus servicios y cuán deficientes realmente son sus servicios para reemplazar a trabajadores humanos.
Otra posibilidad es que haya algún cambio fundamental sobre cómo se procesa la IA que la haga ser (muchísimo) más barata de procesar, o que realmente la vuelva imprescindible para la supervivencia humana. Lo segundo, para decirlo amablemente, es improbable. Lo primero raya con el esoterismo. Posible, sí, supongo. Pero por ahora nada más que eso.
Pero el dinero sigue fluyendo hacia la industria. A pesar de lo anteriormente descrito, los inversionistas (que en este caso incluyen a las compañías más ricas del mundo, gobiernos nacionales y fondos de inversión—que tienen dinero de varios fondos de pensiones nacionales) siguen invirtiendo. No puedo conocer sus motivaciones personales o empresariales. Quizás no creen en la existencia de una burbuja pues confían en que la misma IA traerá un cambio fundamental; quizás sólo están persiguiendo a los demás inversionistas, que ven la valuación de la industria crecer (así sus “fundamentales”, su capacidad de generar ganancias, no hayan cambiado); o quizás están esperando las señas del comienzo del colapso para salirse temprano y quedarse ellos con las ganancias.
Muy probablemente, también hay quienes aprendieron lecciones de la burbuja del “dot com”. Esta burbuja, que reventó en los primero años de este milenio, vio billones de dólares invertidos en todo tipo de negocios basados en una tecnología entonces aún incipiente: el internet comercial. La promesa de los negocios en línea fue valuada mucho más alto que la realidad de sus fundamentales. Muchas empresas quebraron y muchos inversionistas perdieron su dinero. Pero algo quedó: el internet. En ese momento no tenía sentido para todos los negocios sobre la faz de la tierra moverse a estar en línea. Pero para algunos sí tenía sentido. Esos sobrevivieron y pavimentaron el camino para nuevos negocios en la misma industria (que haya sido un camino que nos dejó actualmente con un internet nocivo, agresivo y perjudicial es un tema para otra ocasión).
Quizás este sea el destino de la industria de la IA: tras la explosión de su burbuja, permanecerán sus aplicaciones útiles y rentables. Cuáles pueden ser estas es difícil de predecir, en buena parte porque la industria misma se encarga de crear fantasías mitologizantes sobre la capacidad de la tecnología (como el reciente pánico apocalíptico promocionado por varios directivos) que oscurecen lo que estos sistemas realmente hacen. Pero también porque qué es, exactamente “inteligencia artificial” es un concepto bastante ofuscado.
“Inteligencia artificial” no es un término técnico, es un término de mercadeo que incluye a muchas tecnologías diferentes, que quizás como similitud pueden tener que comparten infraestructuras parecidas. Karen Hao, autora del libro Imperio de la IA, compara al término con el de “transporte”, una palabra que sirve para describir cosas desde un triciclo hasta un barco carguero transatlántico. Así mismo, el término “IA” es ahora usado para describir cosas que van desde lo que antes llamaban “big data” (buscar patrones en bases de datos enormes), pasando por procesadores de lenguaje natural (redes de datos que pueden generar nueva información interactuando entre sí) y llegando a lo que sea que la industria se invente esta semana.
Si la burbuja estalla (y, como creo que quedó claro en este texto, creo que lo hará), seguro algo de todo lo que hay ahí sobrevivirá. Y cuando eso pase, podremos entender realmente cuáles son los costos y beneficios económicos de esta(s) tecnología(s) y el verdadero tamaño de esta industria.
Mientras tanto, estamos dedicando buena parte de los recursos económicos, naturales e intelectuales del planeta a algo que es pura especulación.
*Con la importante excepción de compañías que fabrican los componentes físicos que permiten la IA. Pero varias de estas, como Nvidia, están inmersas en una red de inversión circular que puede estar acelerando la misma burbuja.
Por: Pablo Medina Uribe
Si quiere charlar sobre esta entrada, escríbame a mi cuenta de Mastodon desde cualquier cuenta del Fediverso.