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from Geocriminalità e Cooperazione Internazionale di Polizia

Si avvia il Progetto JUNTOS, collaborazione tra l'Italia ed i Paesi dell'America Latina per contrastare il crimine organizzato transnazionale

Si è concluso nei giorni scorsi, presso la sede della Polizia di Stato di Roma, il Kick-off Meeting che segna l’avvio formale della fase operativa del Progetto #JUNTOS, l’iniziativa strategica volta a rafforzare la collaborazione in materia di sicurezza e di contrasto al crimine organizzato transnazionale tra l’Italia e i Paesi dell’America Latina.

All’incontro hanno preso parte delegazioni di alto livello provenienti da Argentina, Brasile, Cile, Colombia, Ecuador e Perù, affiancate dai rappresentanti dell’Unione Europea e di importanti organizzazioni internazionali, tra cui OEA, UNODC, UNICRI, Interpol e Ameripol.

Il Progetto JUNTOS coniuga il fondamentale sostegno finanziario del Ministero degli Affari Esteri e della Cooperazione Internazionale (MAECI), la leadership operativa della Polizia di Stato italiana e l’esperienza dell’IILA (Organizzazione Internazionale Italo-Latino Americana) nella gestione di programmi multilaterali di cooperazione.

L’iniziativa si inserisce tra i pilastri della diplomazia giuridica e di sicurezza promossi dall’IILA, accanto ai programmi di alta formazione realizzati in collaborazione con l’Arma dei Carabinieri e al Progetto SEFILAT portato avanti con la Guardia di Finanza.

«Il lancio della fase operativa del progetto JUNTOS simboleggia il nostro fermo impegno a trasformare gli accordi strategici e il dialogo politico in azioni concrete sul terreno, inaugurando una fase caratterizzata dall’esecuzione diretta, dallo scambio tecnico di alto livello e dal consolidamento di reti operative tra le forze di polizia di Italia e America Latina», ha dichiarato nel suo intervento il Segretario Generale dell’IILA, Giorgio Silli. «Le minacce globali e il crimine organizzato internazionale non ammettono risposte isolate: mettiamo a sistema l’esperienza delle forze dell’ordine italiane e la capacità dell’IILA di fare rete, per costruire una cooperazione fondata sulla fiducia reciproca».

Attraverso la costruzione di articolate reti di risposta, che coinvolgono Paesi beneficiari, Stati osservatori e organismi multilaterali, il Progetto JUNTOS mira ad adattare le migliori competenze tecniche e operative italiane alle specifiche realtà locali latinoamericane, assicurando la sostenibilità nel tempo delle politiche pubbliche di sicurezza.

 
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from Técnicamente

Burbujas de IA

Quisiera ser un pez para no tener que lidiar con la especulación financiera

Que una industria esté en una burbuja no quiere decir que el producto o servicio que vende dicha industria sea inútil o que vaya a desaparecer tras la explosión de la burbuja.

Que una industria esté en una burbuja quiere decir que lo más probable es que el producto o servicio que vende dicha industria no logrará conseguir una rentabilidad que justifique su valuación [ver el post anterior para más sobre esto].

Digo “probablemente” porque algo importante de las burbujas económicas es que no puede haber consenso sobre si existen o no hasta después de que se revienten. Antes de eso, por lo menos uno que otro inversionista puede aferrarse a la fe de que va a venir algún cambio que justifique la valuación de la industria (y como el futuro es imposible de predecir, ¿quiénes son los demás para decirles que están equivocados?).

Sólo es después de la explosión, después de que se compruebe que la mayor parte de la composición de una burbuja era aire y de que todos estemos cubiertos por pequeños restos de agua jabonosa, que se puede afirmar con confianza que había una burbuja.

Pero por ahora, todas las señas apuntan a que la de la inteligencia artificial es una industria en una burbuja. Ninguna empresa de IA (o división de IA de alguna empresa) es rentable*. Es decir, todas las empresas de IA gastan más dinero del que ganan. Pero no es cualquier gasto. Son pérdidas históricas del orden de trillones de dólares por empresa. Por ahora, esto lo pueden sostener porque son parte de una empresa más grande que financia estas pérdidas, o porque reciben inversiones de capital riesgo que, como expliqué en un post anterior, se van a proyectos con gran promesa, incluso si no hay beneficios tangibles aún. (O porque reciben dinero de ambas formas).

La única manera en la que la industria de la IA en general podría comenzar a generar ganancias es si hay un cambio fundamental, o bien en como funciona el negocio, o bien en cómo funcionan sus propios sistemas. Y ambas posibilidades parecen muy poco probables. La IA es muy cara y las compañías de la industria venden sus servicios a un precio altamente subsidiado con la esperanza de que todo el mundo en general eventualmente dependa de ellos y se vea forzado a pagar una suscripción (a precios muchos más altos que los actuales) para usarlos. Pero los precios requeridos para lograr una ganancia con este método son ridículamente caros. Tanto que podemos sospechar que este método no es mucho más que una fantasía de altos mandos empresariales que descuentan cuánto la gente promedio está dispuesta a gastar en sus servicios y cuán deficientes realmente son sus servicios para reemplazar a trabajadores humanos.

Otra posibilidad es que haya algún cambio fundamental sobre cómo se procesa la IA que la haga ser (muchísimo) más barata de procesar, o que realmente la vuelva imprescindible para la supervivencia humana. Lo segundo, para decirlo amablemente, es improbable. Lo primero raya con el esoterismo. Posible, sí, supongo. Pero por ahora nada más que eso.

Pero el dinero sigue fluyendo hacia la industria. A pesar de lo anteriormente descrito, los inversionistas (que en este caso incluyen a las compañías más ricas del mundo, gobiernos nacionales y fondos de inversión—que tienen dinero de varios fondos de pensiones nacionales) siguen invirtiendo. No puedo conocer sus motivaciones personales o empresariales. Quizás no creen en la existencia de una burbuja pues confían en que la misma IA traerá un cambio fundamental; quizás sólo están persiguiendo a los demás inversionistas, que ven la valuación de la industria crecer (así sus “fundamentales”, su capacidad de generar ganancias, no hayan cambiado); o quizás están esperando las señas del comienzo del colapso para salirse temprano y quedarse ellos con las ganancias.

Muy probablemente, también hay quienes aprendieron lecciones de la burbuja del “dot com”. Esta burbuja, que reventó en los primero años de este milenio, vio billones de dólares invertidos en todo tipo de negocios basados en una tecnología entonces aún incipiente: el internet comercial. La promesa de los negocios en línea fue valuada mucho más alto que la realidad de sus fundamentales. Muchas empresas quebraron y muchos inversionistas perdieron su dinero. Pero algo quedó: el internet. En ese momento no tenía sentido para todos los negocios sobre la faz de la tierra moverse a estar en línea. Pero para algunos sí tenía sentido. Esos sobrevivieron y pavimentaron el camino para nuevos negocios en la misma industria (que haya sido un camino que nos dejó actualmente con un internet nocivo, agresivo y perjudicial es un tema para otra ocasión).

Quizás este sea el destino de la industria de la IA: tras la explosión de su burbuja, permanecerán sus aplicaciones útiles y rentables. Cuáles pueden ser estas es difícil de predecir, en buena parte porque la industria misma se encarga de crear fantasías mitologizantes sobre la capacidad de la tecnología (como el reciente pánico apocalíptico promocionado por varios directivos) que oscurecen lo que estos sistemas realmente hacen. Pero también porque qué es, exactamente “inteligencia artificial” es un concepto bastante ofuscado.

“Inteligencia artificial” no es un término técnico, es un término de mercadeo que incluye a muchas tecnologías diferentes, que quizás como similitud pueden tener que comparten infraestructuras parecidas. Karen Hao, autora del libro Imperio de la IA, compara al término con el de “transporte”, una palabra que sirve para describir cosas desde un triciclo hasta un barco carguero transatlántico. Así mismo, el término “IA” es ahora usado para describir cosas que van desde lo que antes llamaban “big data” (buscar patrones en bases de datos enormes), pasando por procesadores de lenguaje natural (redes de datos que pueden generar nueva información interactuando entre sí) y llegando a lo que sea que la industria se invente esta semana.

Si la burbuja estalla (y, como creo que quedó claro en este texto, creo que lo hará), seguro algo de todo lo que hay ahí sobrevivirá. Y cuando eso pase, podremos entender realmente cuáles son los costos y beneficios económicos de esta(s) tecnología(s) y el verdadero tamaño de esta industria.

Mientras tanto, estamos dedicando buena parte de los recursos económicos, naturales e intelectuales del planeta a algo que es pura especulación.

*Con la importante excepción de compañías que fabrican los componentes físicos que permiten la IA. Pero varias de estas, como Nvidia, están inmersas en una red de inversión circular que puede estar acelerando la misma burbuja.

 
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LA CARAVANA

-Como no cerremos las ventanas, se llenará la casa de polvo- le dijo a Lucero su esposa, que aún no acababa de cerrar la maleta. -Dale mujer, ya no hay tiempo, vestíte y vámonos.-

Detrás de un gran portón amarillo, los rayos del sol penetraban el fondo del garaje, iluminando el interior del patio. Lucero había cerrado las persianas del comedor, y ya no se veían sino delgados filones de luz, dibujando trayectorias de polvo suspendidas en la penumbra. La bodega de herramientas, al fondo de la casa, permanecía indiferente a ese extraño mediodía. Cuando los hijos aún vivían con ellos, se la pasaban corriendo entre los estantes, colmados de tuercas y alicates, forrados en mangos plásticos de colores transparentes, cuchillas carniceras y candados y llaves de todas las medidas. Ahora, aquellos objetos no tenían importancia, ya nadie compraría ese tipo de cosas. Con la última caravana al oeste, apenas si quedaban comercios en la ciudad. Lucero hubiera podido mantener su clientela aún cuándo ya no tuviera proveedores por un buen tiempo; tenía un arsenal de artículos y chucherías para vender por años, y calculando el poco tiempo que les quedaba, hubieran sobrevivido dignamente. Pero era tarde también para ellos. De hecho, eran casi los últimos en marchar.

-No hace falta más nada ¿Hasta dónde pensás que llegaremos con el coche?– le preguntó a su esposa, Elena, mientras llenaba una caja con varias botellas con agua.

-No lo sé, hasta San Luis?. Tenemos que salir de la provincia. Después, buscaremos la caravana. Estoy seguro que vamos a llegar, no te preocupes.-

Elena inclinó la cabeza. Sabía tan bien como él que no llegarían más allá del conurbano. Sin un guía resultaba muy peligroso evadir las avenidas bloqueadas, y lo más probable era que, por su edad, les confinaran a la zona más cercana al río, llevándolos a una muerte segura.

Ella quiso consolarlo, pero una densa nube comenzaba a soplar desde el sudeste y era necesario alejarse de la ribera.

A esa hora, Elena acostumbraba dormir la siesta junto a su Lucero. Era el único momento que podían disfrutar juntos, cuando el barrio se quedaba en silencio, hasta las cuatro o cinco de la tarde, dependiendo del calor. Una pesada sensación de humedad confundía las imágenes, desvanecidas en esa maldita nube cobriza que los obligaba a dejar atrás, la memoria de un pasado que comenzaba a borrarse para siempre.

-¿Te acordás de los chicos? ¿Cuándo fue la última vez que estuvimos todos?– El automóvil no quería arrancar. Lucero intentó ajustar una bujía mientras su mujer le daba al contacto con un destornillador. Una vez encendieron el motor, subieron al coche; algunas cosas que no cabían en el maletero quedaron abandonadas en el portón, como los últimos testigos de su partida. Atrás, quedaba el barrio, las casas y esas calles vacías que ya no existirán más.

La ciudad parece un enjambre de ruinas y escombros.

-Tengo miedo- dijo Elena, aferrándose al hombro de su compañero.

-Tranquila, al menos estamos juntos, ¿no?. – replicó.

Elena sonrió aliviada. Su marido le brindaba contención. Pocas veces se sintió desamparada o sola, aún cuando Lucero hasta hace unos años trabajaba como viajante de comercio. Viajaba todas las semanas, por los pueblos de la provincia, siempre lejos, trabajando. Su relación se basaba en el reencuentro, y era esa distancia la que mantenía la unión.

Cuando atravesaron el puente de Avellaneda, vieron la columna de humo que acechaba desde el río; una bocanada oscura que entraba por el riachuelo, cubriendo todo el bajo de Buenos Aires; La Boca, Barracas sur, y hasta algunos edificios de San Telmo. Apenas se veían las torres del nuevo puerto. La costa se había sumergido en una masa de lodo, asomando aún algunos bloques mutilados por la avalancha. Para sorpresa de ambos, los primeros bloqueos habían sido levantados. En algunos tramos, la ciudad parecía intacta. Lucero apretó el acelerador. Supo desconfiar del silencio.

Una columna de humo y fuego a unos doscientos metros los obligó a detenerse. Elena quiso bajarse del auto, pero Lucero la detuvo; “no perdamos tiempo, si queremos salir, tenemos que pasar”... El automóvil, viejo y casi desahuciado, emitió un rugido como animal. Lucero aceleró y, como si fueran a estrellarse, atravesaron la negra cortina y la confusión se disipó. Más allá, la carretera. Y la incertidumbre de lo que vendrá.

Lucero y su esposa viajaron durante toda la noche y todo el día siguiente. El agua escaseaba pero tenían bidones de combustible como para llegar hasta la cordillera de los Andes. Unos mil kilómetros de llano y soledad. Les dolía la cabeza por la pesadez del aire, y el calor era sofocante en la ruta. Al atardecer, la única luz visible en el horizonte, era la del vehículo atravesando la vastedad de la pampa.

Unos días antes de que se cortara internet, habían escuchado que una gran caravana se dirigía a la costa del pacifico, en el lado chileno. Allí, habrían recalado algunos barcos de carga que supuestamente sobrevivieron al “evento”. Decía el comunicado, que desde allí podrían llevarlos a una orilla segura, quizás en la descongelada Antártica. Ese era el objetivo, llegar a la cordillera y unirse a la caravana. A pesar del verano y las altas temperaturas en Buenos Aires, en la cordillera habían metros de nieve, producida por un efecto invernadero inverso, que la convertían en un murallón infranqueable. Por eso, se había organizado una gran caravana, en un masivo intento por atravesarla. Y hacia allá se dirigían, desde toda la pampa húmeda hasta las faldas de Los Andes, intentando acoplarse al convoy. Sin embargo, desde que salieron de la capital solo habían visto desolación y muerte.

Durante días estuvieron recorriendo tramos intermitentes por la ruta nacional y otras rutas alternativas. Los bloqueos habían sido levantados, o sencillamente estaban desiertos. Lucero miraba los mismos paisajes que había recorrido tantas veces. Recordaba los pueblos que visitaba regularmente, los rostros de sus clientes, gente laburante, como él, dueños de pequeños negocios, personas que habían desaparecido, o que habían huido, o quién sabe. En una plaza de esos pueblos, se detuvieron a almorzar. Rescataron unas latas de comida y botellas de agua de un almacén cercano y Elena improvisó una suerte de ensalada con verduras en lata.

-Es lo más fresco que hemos comido en tres días- dijo con resignación.

-Gracias- respondió Lucero, aunque hubiese preferido decir algo más, pedirle algo de vino, o tal vez un poco más de pan. Ambos llevaban días comiendo chatarras en bolsa, o lo que fuera que iban rescatando en el viaje.

De pronto, en medio de la plaza vacía, apareció un venado o un pudú, o una capibara, o algo parecido a un enorme roedor de cuatro patas. Lucero tenía un revólver del 48 que había recibido en parte de pago de un cliente y estaba por ir a buscarlo a la guantera cuando Elena le dijo:

-Dejalo, tiene derecho a vivir, igual que nosotros. – Lucero la miró, conteniendo la voz, porque hubiera querido decirle, “mujer, es nuestra única oportunidad, ese animal nos puede dar comida para una semana, no te pongas así…” pero no dijo nada. Ella tenía razón.

Durante los siguientes tres días apenas bebieron agua y comieron unas latas de frijoles con salsa de tomate. El frío comenzaba a sentirse a los pies de las montañas, que se asomaban en el horizonte como gigantes blancos a punto de tragárselos.

-La caravana- dijo Elena.

Muy a lo lejos, vieron un grupo considerable de coches y el humo de algunas fogatas. No podían reconocer a esa distancia si se trataba o no de la caravana. Serían unos quince o veinte kilómetros, entrando en el valle precordillerano. Primero, deberían repostar agua y provisionarse de víveres, antes de encarar el ascenso a la cordillera.

La caravana era una colosal fila de automóviles, casas rodantes, camiones y hasta algunos microbuses, que se extendían por la carretera en ambos lados por unos diez o quince kilómetros. Como el convoy era muy extenso, al parecer se había convenido en dejar distancia de unos 10 metros entre un vehículo y otro, en caso que hubiera que bajar rápido de la montaña, evitando un fatal atasco. Pero la caravana no se movía. Desde lejos, veían la enorme columna de vehículos congelados y algunos neumáticos quemándose en la vereda del camino. A medida que se acercaban, descubrieron con horror que los vehículos estaban vacíos. No había nadie, tan solo autos abandonados a su suerte. Elena se estremeció, pensando que tal vez debían abandonar la idea de cruzar. Arriba, en la montaña, una tormenta de nieve les impedía ver la huella del camino. -Vamos a tener que seguir hasta donde podamos. Tené fe, lo vamos a lograr.– dijo Lucero, con la voz que le temblaba de frío y de miedo, mientras pensaba, en su interior, que no tenía la menor idea de lo que les esperaba. Elena recordó unas vacaciones en Mar del Plata. Su hijo el mayor, que en esa época era el único, estaba jugando en la playa. En un momento de descuido, el niño se acercó peligrosamente a la orilla. Y de un momento a otro, estaba tratando de zafarse de las olas. Casi muere ahogado, y tuvieron que llevarlo de urgencia al hospital. En el trayecto, que para Elena duró siglos, pensaba que lo perdería. Gracias a los primeros auxilios, el niño se recuperó sin problemas. Esa misma angustia sentía ahora, al ver, a lo lejos, la desolada caravana.

El valle se abría al pie de la cordillera como una herida blanca. La nieve, endurecida por el viento, brillaba bajo una luz inmóvil, y el aire era espeso, envuelto en un silencio mineral, donde los sonidos parecían extinguirse más allá de la inquietante pasividad. Lucero y Elena detuvieron el coche, a un costado de lo que alguna vez fue la ruta: una cinta gris que se perdía entre montículos de hielo y rocas.

Las huellas de la caravana se borraban y reaparecían entre la escarcha. Cuando finalmente llegaron a la cabecera de aquellos restos, no supieron si alegrarse o temer. Había tiendas de lona desplomadas, carros volcados, ropas endurecidas por el hielo. Ningún movimiento, ningún fuego, ni una sola voz humana. Lucero bajó del coche. Lo que vio al borde de la huella lo estremeció. Trató de decirle a Elena que no se bajara, pero ella lo siguió, abrazada a una manta. Había allí varios cuerpos esparcidos, cubiertos por la escarcha, algunos abrazados, otros medio ocultos bajo la nieve. No había llanto, ni tampoco dolor. Todo parecía suspendido en una eternidad muda. Caminaron unos pasos en silencio, sin saber qué decir, preguntándose, tal vez, cómo seguir adelante.

Entonces lo oyeron. Un sonido breve, casi imperceptible. Un gemido que se confundía con el viento. Elena giró sobre sí misma, buscando de dónde provenía. Detrás de un carro volcado, cubierto por un trozo de lona azul, algo se movía. Lucero levantó el plástico con cuidado: allí, entre mantas húmedas y una caja de madera rota, un bebé, con la piel enrojecida por el frío, los labios morados y los ojos entreabiertos, aún respiraba.

Elena lo tomó en brazos con una mezcla de miedo y ternura. El niño abrió la boca y dejó escapar un sonido ronco, salvaje, que más parecía un gruñido. Lucero lo miró con asombro.

-Parece un lobito del monte…-murmuró.

Lo envolvieron en la manta, y Elena lo acercó a su pecho, temblando. -Es una niña.-

Lucero asintió. No tenía ya palabras. Solo una sensación extraña, entre alivio y condena.

Volvieron al coche. Afuera, la luz comenzaba a desvanecerse detrás de las montañas. Subieron el cuerpo diminuto al asiento trasero, lo acomodaron sobre un abrigo viejo y encendieron el motor. El sonido del vehículo rompió por un instante el silencio del valle.

-¿Y ahora?– preguntó Elena, mirando el horizonte, blanco e interminable. Lucero miró hacia adelante. La cordillera se alzaba como un muro sin salida.

-Seguimos -dijo simplemente-. Hasta donde podamos.

La nieve comenzaba a cubrir el parabrisas, el motor se esforzaba, y el viento soplaba con una violencia seca, sin dirección. Al cabo de unos pocos kilómetros, el coche se detuvo. El combustible se había acabado.

Lucero intentó infructuosamente encender el motor. Afuera, el viento ululaba como un animal lejano. Se miraron sin hablar.

Entonces, casi al unísono, abrieron las puertas. Elena cubrió al bebé con todas las mantas, lo dejó dentro del coche, bien envuelto, junto a la botella de agua medio llena. Se inclinó y lo besó en la frente.

Lucero le tocó el hombro.

-Vamos.– dijo, sin mirar atrás.

Salieron del auto y comenzaron a caminar hacia la ladera nevada. Sus figuras, desdibujadas entre la ventisca, se iba volviendo pequeñas, hasta desvanecerse en la blancura infinita de la nieve.

Dentro del vehículo, el bebé siguió respirando, con un ritmo pausado, casi animal. Su aliento empañaba el vidrio frío, dibujando formas que el viento borraba enseguida. La nieve empezó a cubrir el coche por completo, reduciéndolo poco a poco a un montículo blanco en medio del valle.

El silencio regresó. Lucero se detuvo. La tormenta se había vuelto una pared de luz blanca, tan intensa que no se distinguía el cielo del suelo. Elena se acercó y le tomó la mano.

-Mirá -dijo ella-. No hay arriba ni abajo. Solo hay luz.

Él asintió.

-Tal vez así es morir -respondió-. No hay fin, ni principio. Solo esto. Cerraron los ojos. El viento los cubrió.

El coche parecía reflejar esa misma quietud, como si el mundo entero hubiera quedado suspendido dentro de un espejo de nieve. Lucero miró una última vez hacia atrás, y por un momento creyó ver luz dentro del coche.

Después, siguieron caminando.

 
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OTRO INTENTO DE SUICIDIO EN UN BARRIO PORTEÑO

A la velocidad que se mueve el cuerpo de los automóviles, deja tras su paso una estela borrosa de calor. Tan solo unos centímetros lo separan del rugir de los tubos de escape, y como si fuera a huir de algo que aún no sabe qué es, vuelve a doblar sus caderas y esquiva el bombazo de aire de un colectivo en mitad de la cuadra.

Las luces encorvadas de los postes parecen coronar esta pompa fúnebre de taxis vacíos, a la espera de pasajeros no llegan, o es que nadie va a ningún lado a estas horas de la madrugada. La esperanza de un viaje que salve el cadáver de la noche, velada en silencio, o a solas con la radio, se extiende sobre la hilera de faroles amarillos que se pierden en la avenida, donde grupo de vehículos se ha detenido ante un cruce ferroviario.

El cuerpo, aletea con violencia hacia el fondo de esas luces, en una absurda carrera por llegar alcanzar el último farol de la cuadra. Camina dando torpes zancadas, hasta que es tragado por un halo de luz, justo sobre las vías del tren: el tráfico detenido perdura en el espacio con una resignación casi solemne. Lla sirena de la locomotora y su colosal cuerpo se acercan en la oscuridad, solapando el ruido de los motores, que esperan a salvo tras de la barrera, la columna que avanza hacia la próxima estación.

El cuerpo se queda sobre las vías, mientras el tren se acerca peligrosamente. Alguien hace sonar la bocina, y la luz expande su rayo fulgente alrededor del temblor suspendido en el aire, mientras alguien, a lo lejos grita; !Sal de ahí, boludo, te van a aplastar¡¡¡ El cuerpo gira y entonces vemos al tren, vemos su luz gruesa que atraviesa el cuerpo sin tocarlo, estampando su figura sin fondo, como si los vagones se hubiesen movido para no tocarlo, o algo así. Todo el tren avanza rozando su cuerpo. Su piel caliente, vibra con el temblor de la máquina. Y ese ínfimo espacio entre su cuerpo y el vacío es absoluto, como el centro del huracán.

La calle se estrecha mientras avanza. En el muro de sombras que proyectan los vagones, los pasajeros se ojean con cierto recelo, pero apáticos. Desde sus ventanillas, observan encapsulados el vacío, en ese ir y venir que los separa. El cemento bajo los rieles produce cosquillas en la planta de los pies. Con los ojos cerrados, el cuerpo percibe la vibración que ya es casi imperceptible. El tren se aleja por la oscura vía con su luz y su fuerza inmutables. Tiene miedo, ¿pero de qué?

Una nube alcanza por casualidad la avenida y comienza a llover. Sus pies, pesados de agua, intentan correr hacia el semáforo, y acabar de una vez con este relato, pero tropieza y se derrumba en medio de los autos que lo esquivan, alertando a bocinazos ese obstáculo, ese bulto indemne que es él, que llorando de impotencia maldice sus heridas, como si de nada le valieran a su suerte. La sangre es absorbida por el caudal que corre hacia las orillas y sus lágrimas son pequeñas ante tanto mar. Por fin, se levanta y como puede alcanza el otro extremo del bandejón. Salvo algunos autos frenéticos, la noche sólo ofrece silencios; silencio de mundo, no de ruidos.

Y el mundo parece ahora concentrarse en un café desierto. Un oscuro techo tapado de plantas encaramadas en la pared, cubren el nombre del lugar y la única farola a la distancia. Se dirige hasta allí, a pesar del persistente ruido de los motores que lo llaman siempre.

En la puerta dice: “Se prohíbe fumar, se prohíbe hablar con el garzón, se prohíbe piropear a la cocinera, se prohíbe el baño a clientes de otro bar.”

-Déme algo para sentirme mejor. Acabo de fracasar en un intento de suicidio. -

-Si claro, siempre vienen diciendo lo mismo. Después, se van sin pagar la cuenta.

Como si yo tuviera compasión por los locos. No señor, váyase de aquí antes que llame a la policía, o pague de antemano y siéntese tranquilo. No quiero problemas.-

  • Tengo un arma -

  • No le creo... usted no tiene cara de dispararle a nadie.-

  • Está bien, deme un submarino.... y un corto de ron.-

Al otro lado de la ventana, la lluvia carecía de peligro. Era más una imagen proyectada, como de una película de los 50. Algunos taxis desparramaban la corriente en todas direcciones, inundando hasta el bandejón. El alero del bar era un buen sitio para cubrirse de la lluvia, que caía copiosamente sobre la avenida. Sus ojos, ahogados de rabia y fracaso, observan el gris pavimento; un eco profundo que se prolonga en las paredes y los espejos, y sabe que será imposible cumplir su final. ¿No será demasiado sufrimiento? No. No has visto nada, piensa. Rendido, acude al recuerdo que lo condena. Y esa cobardía, ese refugio acuoso es como un vientre que lo contiene, y lo lleva a separarse de ese presente para aferrarse a evocaciones futuras, hechos que aún no ocurrieron, hallándose perdido en esas dos dimensiones, en dos deseos imposibles. Ese absurdo esfuerzo anula su propia conciencia. Sus ojos se clavan en un rostro que lo observa desde la ventana. Un niño, de unos ocho años, ausculta los manjares que se exhiben detrás del mostrador. Desliza su lengua por sus labios mojados, y bebiéndose la lluvia trata de sentir esos sabores, imaginar esos aromas preciosos y distantes. Sus miradas se cruzan y el rostro enjuto del niño hace al joven sentirse miserable. El cuadro es penoso, y aún así encierra una extraña belleza; es una razón para el instinto, un instinto de la voluntad, una voluntad para la razón.

Como en cualquier barrio de Guayaquil, Santa Cruz, Montevideo o Buenos Aires, millones sobreviven a la triste historia de América del sur. Y como si esto fuera poco, la historia se repite constantemente. El niño busca la mirada del joven que lo ha comprado con sus ojos verdes y le señala con el dedo un pastelito en el mostrador. El muchacho baja la vista y toma un sorbo de leche, evitando el gesto con la misma apatía de sus semejantes. La cruel cabeza gacha, tragando el vapor de la taza caliente.

¿Y si fuera Santiago?, por decir una ciudad. ¿Y si sólo fuera un barrio, una calle, y este café goteando bajo la lluvia?

¿Y si no fuera más que otra historia sin conflicto? ¿Qué más puede pretender un hombre que no quiere vivir? Supuestamente nada, salvo el fin del conflicto. La causa de la acción, casual e impredecible, despliega una abanico de respuestas que mantienen intacto el primer motor del problema, y todo es contexto alrededor de la situación. Entonces comienzo a creer más en la historia. Instantáneamente me veo allí, reflejado en la vitrina. Veo la lluvia, veo al niño hambriento mojándose los zapatos, y siento vergüenza de mí mismo. De pronto, la silueta se desprende del asiento, bebe de un trago el vaso de ron y se dirige al baño. Yo observo al garzón, que ojea hacia la calle con la misma indiferencia que a todos sus clientes. El niño también lo observa, pero a mí no me ve. Parece como si este azaroso encuentro estuviera destinado a fracasar. Algunas personas, un grupo de estudiantes, se han sentado en la mesa del fondo, acaparando el bullicio del ambiente. El niño va a intentar meter su cabeza en la vidriera cuando el garzón lleve los platos a la cocina. Ya está entrando y nadie le ofrece resistencia. Es más, nadie siente compasión por su esfuerzo. Sigiloso, el pequeño se escabulle entre las piernas de una señora que sale del café y penetra hasta la vitrina del mostrador.

Yo he llegado hasta su lado, invisible, y he tratado de oír su voz. Hasta la lluvia ha dejado de repiquetear y el sordo ruido de los motores se ha apagado un instante para que el silencio entre en escena.

La sombra, desenfrenada y estéril del joven suicida, irrumpe violentamente entre las mesas. El cuerpo, que arde por dentro, súbitamente se dirige al centro del salón, con un arma en la mano. Yo intento agarrarlo de los brazos, el cuello, las piernas, pero soy invisible, yo no existo en esta historia.

El garzón, desde la puerta de la cocina, descubre al niño que, aprovechando la confusión, se ha metido unos pastelillos entre los pantalones. Entonces, comienza a insultarlo, acercándose al chico con una cuchara de palo. – Fuera de aquí, miechicas¡ – grita enajenado el garzón.

De espaldas, el joven, mirando fríamente al niño, intenta retomar su acto, pero, algo confuso e inexplicable, le impide moverse. De un momento a otro su mente se ha borrado. El miedo lo acorrala una vez más y no sabe qué, no sabe cómo. Alcanza a colocar el caño frío del arma en su sien cuando escucha la voz del garzón que se acerca gritando: !!policía, ladrón¡¡

Pisando la voz del hombre, la frenada de un taxi y el bocinazo de un bus que hace retumbar los vidrios, se produce el descenlace. En menos de un segundo, luego de que las miradas del niño y el joven se cruzaran por una última vez, en el mismo instante en que el mozo intenta correr tras el niño, en ese giro inconsciente del brazo derecho, es que la mano dispara el gatillo.

La bala atraviesa el pequeño cuerpo que se desploma en el piso brillante y pulcro del bar. Un silencio perdura ahora con una intensidad grave, horrorosa del crimen cometido. El infeliz suicida no es capaz de agacharse, ni de voltear el rostro sin vida del niño, mientras alguien ya ha llamado a una ambulancia. A lo lejos, la sirena de la policía parece decir que, de cualquier manera, es demasiado tarde para otro intento.

 
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CARTA A UN/AMANTE QUE MURIÓ

Me estruja el recuerdo de tus besos, de invocar en vano nuestro pacto invisible, amarrado a esa yegua de la medianoche, a ese sueño del que no he despertado, desde que naufragamos en esta isla. Sediento de amarte una vez más, aún siento el olor de tus manos, acariciándome la espalda, tus manos pequeñas, bañadas en sangre, condensando la energía que danza como esquirlas del hombre que fui, del cuerpo que anidó en otras orillas y en otros labios. Me revuelve el estómago pensar que ya no estarás, como el fantasma que desvelaba a los pájaros, aves noctámbulas que planeaban el bosque, y mi corazón incendiado volviéndose cenizas, pasto para las vacas, trigo que nace pan. No sé si serás sol o agujero negro. Pero sé que fuiste la gota de sangre que derritió la nieve, camino a nuestra casa. Permíteme resucitar entre los vivos y elevarme a tu estirpe de sirena. Permíteme abrir surcos en tu suelo, y plantar más hijos rebeldes, más fogatas en el horizonte. Permite que me vuelva otra vez un salvaje, para reunirme con las semillas. Deja que sea yo mismo, el animal que ronda los peñascos, el felino que mora en las cuevas y que por las noches vuelve a ser un cazador. Así, tal vez no cometa más crímenes, más infracciones de tránsito, más clics innecesarios. Prefiero seguir detrás del vidrio, que en el reflejo de esta pantalla oscura. Prefiero las ruedas, los zapatos rotos a los asientos cómodos de primera clase. Prefiero los fierros a los gatos de porcelana, los gritos al silencio del gesto que tapa el sol un dedo soberbio. Prefiero tu boca dentro de mis hendiduras, tu beso húmedo en la noche, tu salvia de tu luna llena, esa bilis que me corre hacia el centro, obligándome a salir aullando por las esquinas, despertando a los vecinos, con un grito que les devuelva el cuerpo al alma que perdieron. Prefiero otra vez la libertad de ser nadie y no ser siervo de mis anhelos, anhelos que se perderán con mi cuerpo y las hojas este cuaderno, con sus páginas sin terminar, como un árbol deshojado, a modo de burdo testamento.

 
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MIRANDA

Miranda tuvo un presentimiento. Había sentido esas pulsiones, ese temblor que arrancaba debajo de la piel, como un cosquilleo que emana por los poros, y que no la dejó dormir en toda la noche. Su marido, recostado en el borde de la cama, siempre a punto de caerse, como si quisiera salir de ese cuadrilátero que tantos rounds habían combatido, parecía exhausto, como un bulto descuidado y mal hecho. Ella, se levantó en silencio y se vistió lentamente en el baño. Se miró al espejo. Sobre el moretón en la mejilla, se deslizaba una lágrima densa, que cayó al suelo haciendo un ruido seco, lapidario. Sacó una billetera del cajón del velador y supo que después de ese momento, no volvería a ver nunca más aquella habitación espantosa y ese cuerpo desplomado, que desde hacía varias horas había dejado de respirar. Cerró la puerta. En la calle, la esperaba un amanecer sombrío de invierno, y un frio que se había alargado por años, aunque por fin, podía percibir un soplo un aire tibio, que se elevaba como una corriente hacia el fondo de la avenida, tras el tono rojizo del amanecer, en la ciudad que despertaba.

 
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from trztn

PASAJES

Existe un pasaje entre tu ojo y el mío. Un agujero más pequeño que el tamaño de tu espíritu, volátil e inamible. A través de él, observo el otro lado, transpuesto hacia una luz oscura, imposible de descubrir en el destello infinito de galaxias y explosiones cósmicas. Veo millones de astros, desvaneciéndose en una gama de colores imposibles, y me resigno a entender, a que me digan algo de nosotros. Prefiero mantener el misterio, mantenerme alejado de tí, como un astronauta alelado ante el vacío. Sobre tu desprecio, el que hace de mi ruina tu triunfo personal, puede que lo merezca, o que lo haya buscado al encontrarte. Nuestro tiempo y esta página se acercan a su fin. Comprendo que es inútil luchar contra los fantasmas. Sólo son recuerdos que insisten en aparecer sin anunciarse. Sin duda, nada detiene su paso hacia la creación y la ruptura.

 
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from 📖Un capitolo al giorno📚

Conflitto tra Aman e Mardocheo TESTO GRECO 1Dopo questi avvenimenti, il re Artaserse onorò grandemente Aman, figlio di Amadàta, il Bugeo. Lo elevò in dignità e, fra tutti i suoi amici, lo faceva sedere al primo posto. 2Tutti quelli che stavano al palazzo si prostravano davanti a lui, poiché il re aveva ordinato di fare così. Ma Mardocheo non si prostrava davanti a lui. 3Allora quelli che stavano nel palazzo dissero a Mardocheo: “Mardocheo, perché non ascolti i comandi del re?”. 4Essi glielo dicevano giorno dopo giorno, ma egli non li ascoltava. Allora fecero presente ad Aman che Mardocheo trasgrediva gli ordini del re. Mardocheo inoltre aveva rivelato loro di essere un Giudeo. 5Ma Aman, accortosi che Mardocheo non si prostrava davanti a lui, si indignò grandemente 6e decise di sterminare tutti i Giudei che si trovavano sotto il dominio di Artaserse.

MINACCIA CONTRO GLI EBREI (3,7-5,14)

Aman consiglia al re lo sterminio degli Ebrei 7Fece un editto nell'anno dodicesimo del regno di Artaserse; tirò a sorte il giorno e il mese, per sterminare in un solo giorno il popolo di Mardocheo. La sorte cadde sul quattordicesimo giorno del mese di Adar. 8Allora disse al re Artaserse: “C'è un popolo disperso tra le nazioni in tutto il tuo regno, le cui leggi differiscono da quelle di tutte le altre nazioni; essi disobbediscono alle leggi del re e non è conveniente che il re glielo permetta. 9Se piace al re, dia ordine di ucciderli, e io assegnerò al tesoro del re diecimila talenti d'argento”. 10Il re, preso il suo anello, lo dette in mano ad Aman, per mettere il sigillo sui decreti contro i Giudei. 11Il re disse ad Aman: “Tieni pure il denaro, e tratta questo popolo come vuoi tu”. 12Nel tredicesimo giorno del primo mese furono chiamati gli scribi e, come aveva ordinato Aman, scrissero ai capi e ai governatori di ogni provincia, dall'India fino all'Etiopia, a centoventisette province, e ai capi delle nazioni, secondo la loro lingua, a nome del re Artaserse. 13Le lettere furono mandate per mezzo di corrieri nel regno di Artaserse, perché in un solo giorno del dodicesimo mese, chiamato Adar, fosse sterminata la stirpe dei Giudei e si saccheggiassero i loro beni. 13aQuesta è la copia della lettera:

Il decreto di sterminio diffuso nell’impero “Il grande re Artaserse ai governatori delle centoventisette province, dall'India all'Etiopia, e ai funzionari loro subordinati scrive quanto segue: 13bEssendo io al comando di molte nazioni e avendo il dominio di tutto il mondo, non volendo abusare della grandezza del potere, ma volendo governare sempre con moderazione e con dolcezza, mi sono proposto di rendere quieta la vita dei sudditi e di assicurare un regno tranquillo e percorribile fino alle frontiere, per far rifiorire la pace sospirata da tutti gli uomini. 13cDopo aver chiesto ai miei consiglieri come si potesse attuare tutto questo, Aman, distinto presso di noi per prudenza, eccellente per inalterata devozione e sicura fedeltà ed elevato alla seconda dignità del regno, 13dci ha avvertiti che in mezzo a tutte le razze che vi sono nel mondo si è mescolato un popolo ostile il quale, vivendo con leggi diverse da quelle di ogni altra nazione, trascura sempre i decreti del re, così da compromettere la pace delle nazioni da noi consolidata. 13eConsiderando dunque che questa nazione è l’unica ad essere in continuo contrasto con ogni essere umano, differenziandosi per uno strano regime di leggi, e che, ostile ai nostri interessi, compie le peggiori malvagità e ostacola la stabilità del regno, 13fabbiamo ordinato che le persone a voi segnalate nei rapporti scritti da Aman, incaricato dei nostri affari pubblici e da noi trattato come un secondo padre, tutte, con le mogli e i figli, siano radicalmente sterminate con la spada dei loro avversari, senz'alcuna pietà né perdono, il quattordici del dodicesimo mese dell'anno corrente, cioè Adar, 13g cosicché questi nostri oppositori di ieri e di oggi, precipitando violentemente negli inferi in un solo giorno, ci assicurino definitivamente per l'avvenire un governo stabile e tranquillo⊥. 14Le copie delle lettere furono pubblicate in ogni provincia e a tutte le nazioni fu ordinato di stare pronti per quel giorno. 15 L'applicazione fu sollecitata anche nella città di Susa e, mentre il re e Aman si davano a bere smodatamente, la città era costernata. ⊥

TESTO EBRAICO 1Dopo questi fatti, il re Assuero rese grande Aman, figlio di Ammedàta, l'Agaghita, lo innalzò e pose il suo seggio al di sopra di tutti i prìncipi che erano con lui. 2Tutti i ministri del re, che stavano alla porta del re, si inginocchiavano e si prostravano davanti ad Aman, perché così aveva ordinato il re a suo riguardo. Ma Mardocheo non s'inginocchiava né si prostrava. 3I ministri del re, che stavano alla porta del re, dissero a Mardocheo: “Perché trasgredisci l'ordine del re?”. 4Ma, sebbene glielo dicessero tutti i giorni, egli non dava loro ascolto. Allora quelli riferirono il fatto ad Aman, per vedere se Mardocheo avrebbe insistito nel suo atteggiamento; aveva detto loro, infatti, che era un Giudeo. 5Aman vide che Mardocheo non s'inginocchiava né si prostrava davanti a lui e fu pieno d'ira; 6ma gli sembrò poca cosa mettere le mani addosso a Mardocheo soltanto, poiché gli avevano detto a quale popolo Mardocheo apparteneva. Egli si propose di distruggere tutti i Giudei che si trovavano nel regno d'Assuero, cioè il popolo di Mardocheo. 7Il primo mese, cioè il mese di Nisan, il dodicesimo anno del re Assuero, si gettò il pur, cioè la sorte, alla presenza di Aman, per la scelta del giorno e del mese. La sorte cadde sul tredici del dodicesimo mese, chiamato Adar. 8Allora Aman disse al re Assuero: “Vi è un popolo disperso e segregato tra i popoli di tutte le province del tuo regno, le cui leggi sono diverse da quelle di ogni altro popolo e non osserva le leggi del re; non conviene quindi che il re lo lasci tranquillo. 9Se così piace al re, si ordini che esso sia distrutto; io verserò diecimila talenti d'argento agli amministratori del re, perché siano versati nel tesoro reale”. 10Allora il re si tolse l'anello di mano e lo diede ad Aman, figlio di Ammedàta, l'Agaghita, nemico dei Giudei. 11Il re disse ad Aman: “Il denaro sia per te: al popolo fa' pure quello che ti sembra opportuno”. 12Il tredici del primo mese furono chiamati i segretari del re, e in conformità agli ordini di Aman, fu scritto ai satrapi del re, ai governatori di ogni provincia e ai capi di ogni popolo, a ogni provincia secondo il suo modo di scrivere e a ogni popolo secondo la sua lingua. Lo scritto fu redatto in nome del re Assuero e sigillato con l'anello reale. 13Questi documenti scritti furono spediti per mezzo di corrieri in tutte le province del re, perché si distruggessero, si uccidessero, si sterminassero tutti i Giudei, giovani e vecchi, bambini e donne, in un medesimo giorno, il tredici del dodicesimo mese, cioè il mese di Adar, e si saccheggiassero i loro beni. 14Una copia dell'editto, che doveva essere promulgato in ogni provincia, fu resa nota a tutti i popoli, perché si tenessero pronti per quel giorno. 15I corrieri partirono in tutta fretta per eseguire l'ordine del re e il decreto fu promulgato nella cittadella di Susa. Mentre il re e Aman stavano a gozzovigliare, la città di Susa era costernata.

__________________________ Note

3,13g NVg (3,13h) aggiunge: 13hChi poi volesse tenere nascosta la loro stirpe, non potrà più abitare tra gli uomini, e neppure tra gli uccelli, e sarà bruciato col fuoco sacro. I loro averi saranno incamerati dal regno. Saluti.

3,15 NVg (3,15a-i) aggiunge: 15aE tutte le nazioni fecero banchetto. Entrati nella reggia, il re e Aman si davano ai piaceri insieme agli amici. 15bPresso tutti i Giudei, dunque, era grande il pianto e il lamento nei luoghi dove veniva esposta copia della lettera. 15cI Giudei invocavano il Dio dei loro padri e dicevano: 15d«Signore Dio, tu solo sei Dio lassù nel cielo e non v’è altro Dio all’infuori di te. 15eSe in realtà avessimo adempiuto la tua legge e i tuoi precetti, saremmo vissuti in pace e sicurezza tutto il tempo della nostra vita; 15fma poiché non abbiamo adempiuto i tuoi precetti, adesso è giunta su di noi questa grande sciagura. 15gTu sei giusto, misericordioso, eccelso e grande, o Signore, e tutte le tue vie sono giuste. 15hAdesso, però, Signore, tu che sei stato benevolo con noi dall’Egitto fino ad oggi, non permettere che i tuoi figli siano fatti prigionieri e le nostre mogli siano violentate e uccise. 15iAbbi pietà di coloro che costituiscono la parte che ti sei scelta e non dare all’infamia la tua eredità, perché i nostri nemici non abbiano a prevalere su di noi».

3,7 Fece un editto: questo versetto sembra sia stato inserito qui in un secondo momento, per stabilire un collegamento tra la vicenda di Ester e la festa di Purìm, di origine indipendente.

3,9 diecimila talenti d’argento: un talento equivaleva a circa 33 chilogrammi. La somma indicata da Aman può intendersi come l’equivalente dei beni tolti agli Ebrei, oppure come cifra volutamente esagerata, con la quale si inizia una trattativa per poi concluderla ad un prezzo molto più basso.

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Approfondimenti

1-6. Nessun titolo di merito è presentato per giustificare la dignità conferita ad Aman. La sua ascendenza, però, indica la sua contrapposizione al popolo ebraico; egli è un discendente di Agag (da cui «Agaghita»), un re di Amalek sconfitto da Saul (cfr. 1Sam 15). Nel contrasto tra Mardocheo (discendente della famiglia di Saul) e Aman (Amalecita) si ripropone l'antico contrasto tra i due popoli, che affonda le sue origini addirittura nella peregrinazione nel deserto (cfr. Es 17,8-16; Dt 25,17-19). Questo sfondo storico giustifica appunto il rifiuto di Mardocheo di porgere omaggio al suo rivale: non vi è quindi nessun motivo religioso particolare (come invece postula la versione greca), ma neppure l'orgoglio ferito di Mardocheo basta a spiegare la sua reazione (nonostante che in tal senso si pronuncino diversi commentatori). In realtà Mardocheo motiva la sua insubordinazione con il fatto che è «un Giudeo» (v. 4), cioè appartiene a un popolo da sempre in contrasto con quello di Aman. E questo spiega la reazione di Aman: non basta eliminare il suddito insubordinato (v. 6), perché l'inimicizia dimostrata da Mardocheo non è che l'espressione di quella che un popolo intero nutre nei suoi confronti.

7-13. Il v. 7 è probabilmente una glossa che intende collegare gli avvenimenti descritti in seguito con la conclusione del libro, in cui si istituisce la festa di Purim. Secondo un costume diffuso in ambito babilonese, si gettano le sorti all'inizio dell'anno (pura è un vocabolo accadico, la cui traduzione è fornita dall'autore stesso del libro). Non è chiaro se Aman stia tirando a sorte in quale giorno presentare la petizione al re, oppure (cfr. 4,7 TA) il giorno in cui attuare il pogrom contro i Giudei (anche se il testo sembra favorire la seconda interpretazione). Il rapporto di Aman sui Giudei è sconcertante, anche perché riflette un modo di considerare tale popolo che non concorda con la prassi amministrativa persiana, la quale tollerava le differenze etniche e le rispettava. Tre sono i capi d'accusa: sono un «popolo segregato», cioè non assimilato agli altri, «le cui leggi sono diverse» e che non osserva le leggi del re». Tali accuse ritornano sovente nelle fonti greche di epoca ellenistica (cfr. l'accusa di amixia), ma va osservata la tendenza di taluni monarchi ellenistici ad assimilare le popolazioni sia dal punto di vista culturale che religioso (partendo tra l'altro dalla prospettiva che l'unica vera civiltà è quella greca e che le altre non sono che barbare). L'accusa di essere un popolo segregato contrasta per esempio con la funzione di Mardocheo: se davvero egli avesse condotto un'esistenza separata dagli altri, non avrebbe certo potuto lavorare a corte. L'accenno alle leggi diverse è indubbiamente motivato, ma questo era comune a ogni minoranza presente nell'impero persiano, la quale appunto si distingueva per lingua, alimentazione, abbigliamento, calendario: ci troviamo perciò di fronte a un pregiudizio avanzato dallo stesso Aman, quasi a insinuare che la diversità sia di per se stessa una minaccia per la stabilità del regno. La terza è un'accusa assai bizzarra, che si giustifica tuttavia a partire dal rifiuto di Mardocheo di rendere omaggio al suo rivale, un atto ordinato con decreto dal re stesso (cfr. 3,2).

Alla sua richiesta di sterminare i Giudei, Aman unisce l'offerta di una somma considerevole (secondo i dati forniti da fonti antiche una tale somma ammonterebbe a quasi i due terzi degli introiti annuali dell'impero persiano), forse per compensare il venir meno delle tasse pagate al re dai Giudei, oppure come l'equivalente di quanto il re avrebbe ricevuto se li avesse venduti come schiavi. La risposta del re a tale offerta (v. 11) sembrerebbe esprimere un rifiuto, ma ciò non trova riscontro: in 4,7 si menziona di nuovo questa somma promessa da Aman al re e in 7,4 Ester afferma che lei e il suo popolo «siamo stati venduti». Il diniego apparente del re corrisponde probabilmente a uno stile orientale di effettuare transazioni economiche (cfr. la singolare trattativa di Gn 23,7-18): l'espediente di esprimere inizialmente un educato rifiuto è ancor oggi diffuso nei mercati mediorientali.

Il narratore invia alcuni messaggi che solo implicitamente possono essere colti. Nel v. 8, «un popolo» può essere reso anche come «un popolo insignificante», una interpretazione che illumina sull'atteggiamento del re: di fronte all'estensione dell'impero, che cosa conta una minoranza etnica e perché porsi problema per la sua eliminazione, se essa crea disturbo al corretto funzionamento della macchina imperiale? Nel v. 10 Aman è ormai definito «nemico dei Giudei»: questo chiarisce ora la sua posizione nel racconto, dato che egli non è soltanto il rivale di un funzionario giudeo, ma il nemico di tutto un popolo. Notiamo infine che Aman non dice al re il nome del popolo in questione: a differenza del comportamento tenuto al momento della deposizione di Vasti (in cui il re ha effettuato un'ampia consultazione, cfr. 1,13), o in merito alla cospirazione dei due eunuchi (dove il re ha ordinato addirittura un'inchiesta, cfr. 2,23), qui Assuero sembra agisca con estrema leggerezza: la decisione è presa con molta superficialità, sulla base soltanto delle parole (menzognere) di una singola persona. Si tratta dell'assurda espressione del totalitarismo, che riversa la sua brutalità su un popolo la cui unica colpa è di essere diverso e insignificante.

13a-13g. I LXX aggiungono a questo punto il testo del decreto del re Assuero. Per la forma ridondante e lo stile, si ritiene che sia stato composto in greco (cfr. la stretta analogia con 3Mac 3,12-29). L'inizio e la fine del decreto creano un deciso contrasto con il suo contenuto: si parla di pace e si ordina uno sterminio. Nel testo sono riprese le accuse abitualmente rivolte ai Giudei dai loro persecutori (cfr. Sap 2,15; Dn 3,12). Il re afferma di agire soltanto in vista del benessere del suo popolo (v. 2) con un linguaggio tipicamente propagandistico: sembra che chi è al potere pensi solo al bene del popolo, alla pace che tutti desiderano, ma la realtà è ben diversa. Nel v. 3 il lettore è in grado di mettere a nudo le menzogne del potere: il re non ha discusso del benessere dei suoi sudditi con i suoi consiglieri (cfr. 3,7-11); il consiglio di Aman non è frutto di devozione e fedeltà, ma è generato dall'orgoglio ferito. Il potere è perciò inserito in una logica perversa: si propaganda come piano per realizzare il benessere del regno un meschino atto di ritorsione e di vendetta.

14-15. L'editto è fatto conoscere perché coloro che lo devono eseguire si tengano pronti per il giorno fissato. La conclusione del brano è cruda: nessuna apprensione o ripensamento da parte del re e di Aman. Il primo ministro può mangiare soddisfatto per il successo conseguito; il re non fa che attuare il suo abituale stile di vita. Vi è però una città in apprensione: non soltanto i Giudei quindi. Non tutti sono Aman (il «nemico), non tutti acconsentono alla ferrea logica di un potere che sacrifica a se stesso persone innocenti.

(cf. FLAVIO DALLA VECCHIA, Giuditta – in: La Bibbia Piemme, Casale Monferrato, 1995)


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from badcrip

Mi sembra di essere tornata indietro nel tempo a quei giorni in cui attendevo con ansia di sapere se sarebbe tornato a casa vivo o morto. Per certi versi provo la stessa angoscia. Ascoltare la tua voce dietro un muro di silenzi cercando di capirne l'intonazione, ancor prima delle parole. Sei allo sbando, perché lei è allo sbando e alla ricerca della pozione magica che ti doni serenità ed equilibrio. Procrastinare non servirà se non sarà accompagnato da un percorso. Ma chi ti aiuterà a vedere la strada che ancora ti rimane? Io non penso di poterlo fare, di esserne in grado. Hai bisogno di un aiuto che da me non vuoi e che non so se saprai trovare.
Sei cresciuta troppo in fretta, non si potrebbe riavvolgere il nastro della tua vita e ricominciare daccapo? O forse sarebbe più crudele sapere come andrebbe a finire, senza riuscire a cambiare il corso della tua storia? Potessi incontrare una guida diversa da me, che sommergi d'astio. Chi ti ha partorito crede nel pensiero magico e nella salvezza che arriva dall'esterno e ti ha contagiata. Il principe azzurro è bruciato sul rogo delle illusioni e va bene così. Apri gli occhi e aiutati, solo tu puoi farlo. Tutt'intorno il disagio dilaga, un disagio amico, difficile da contenere. Saprai curarti? Io non lo so. Riuscirai a uscire dalla melma dell'eredità che ti hanno lasciato? Procrastinare non servirà e non lo trovo nemmeno corretto. Forse stiamo usando una strategia sbagliata e non so se riusciremo a correggere il tiro.

 
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from Angelina

Sceneggiature

Ogni volta è la stessa storia. Il mondo che ti sta intorno non si accorge di colludere con le cose che odia. Lavoratori sfruttati che comprano dieci magliette da 2 euro sul sito cinese; donne che si scapicollano per tornare a casa dal lavoro a preparare la cena al maritino bravissimo perché prende i figli a scuola tre volte a settimana, butta la spazzatura, fa la spesa sotto dettatura e non ti uccide. Cornificatori seriali con il compagno/a “pazzi” e che non li capiscono, ma ben venga che restino perché le spese sono tante e l'affitto si paga meglio in due. La vita è difficile. La vita è un palcoscenico. Il regista si è buttato da un ponte insieme allo sceneggiatore l'altro giorno. Diceva di averci rinunciato, a capire.

 
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from badcrip

Dovrei essere preoccupata per il mio futuro. Il progetto di vita indipendente che ho costruito con fatica e perseveranza sta andando a farsi fottere? Eppure sono calma. Non so se per una sorta di accettazione buddista, o forse perché ancora non riesco a credere alla possibilità di tornare indietro e spero di trovare un'alternativa percorribile. O forse perché sono diventata capace di preoccuparmi di un solo problema alla volta. Di più il mio cervello non regge ed entra in modalità pilota automatico. Realtà sospesa nella nebbia. Fluttuare nella nebbia ovattata. Come dev'essere fluttuare nello spazio? Lì, nel “non luogo” e nel “non tempo”. Ecco, mi sono rifugiata nella galassia della mia mente: un “non luogo” e un “non tempo” dove tutto è possibile e c'è ancora un domani. Fluttuo e guardo lo scorrere dei giorni. Il tempo ha molte velocità: le cose brutte arrivano più velocemente di quelle belle, ma impiegano molto più tempo a finire. Guardo mia nonna e la sua determinazione, il suo attaccamento alla vita, nonostante le abbia tolto tanto. Un figlio, un marito, tanti anni di serenità. Qualcuna mi ha detto che vivrò fino a settant'anni, molti meno rispetto a quelli di mia nonna ora. Ma chissà come vivrò. Vita dura, quella di chi pretende di uscire dalle righe che il mondo vorrebbe importi. Riunioni familiari che vengono indette per supportare chi non ce la fa. Non è la mia di famiglia, che s'appoggia di peso più che sostenere. Un tempo scrivevo parole-farfalla, parole-onda, parole-vento e parole-fuoco. Ora scrivo solo parole-macigno e chissà se la situazione sarà reversibile.

 
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from Vocazione comunitaria del cristianesimo

Introduzione

Questo blog nasce con l'intento di invitare le persone ad accogliere l'invito di Gesù ad amarsi vicendevolmente, contenuto nel lungo discorso che Egli fa subito dopo l'istituzione della Santa Cena con relativa lavanda dei piedi, prima della sua uccisione. Di seguito i posts che compariranno prossimamente nel blog relativi a questo argomento:

Cristianesimo come ideologia secondo E. Fromm

Nel suo saggio “Avere o Essere” E. Fromm scrisse che un cristiano che non vive secondo i valori dell'Essere cioè dare, condividere, sacrificarsi, amare ma secondo i valori dell'Avere cioè successo, denaro, potere ecc. per lui la religione è solo un'ideologia cioè un insieme di idee che egli condivide, senza intaccare minimamente la struttura del proprio carattere. Fromm arriva a sostenere che nel corso della storia solo gruppi comunitari ristretti sono riusciti a vivere pienamente i valori cristiani, il chè non è condivisibile perchè numerosi sono i Santi che hanno dimostrato il contrario.

Amore per il prossimo

Nel vecchio testamento biblico c'era già, precisamente nel Levitico, il comandamento dell'amore per il prossimo che Gesù spiega con la “parabola del buon samaritano”. Interpretando questa parabola si intuisce che il prossimo da amare è qualunque persona in stato di bisogno , indipendentemente dalla nazionalità, sesso, posizione sociale, vicinanza o altro.

Amore vicendevole

Ma Gesù nel Vangelo di Giovanni va oltre e invita i suoi discepoli, cioè coloro che accettano il suo messaggio, ad amarsi vicendevolmente come lui ci ha amati, facendo l'esempio della lavanda dei piedi. Ora lavare i piedi di una persona rappresenta a mio avviso occuparsi degli aspetti più miseri e nascosti di una persona, per cui l'amore di cui parla Gesù, citando San Giovanni, è amarsi non a parole ma con i fatti e nella verità.

Comunità cristiane, Nomadelfia e Kibutz

Negli Atti degli apostoli si legge che i primi cristiani condividevano tutto, al punto che a nessuno mancava qualcosa. Questa caratteristica è stata ripresa dall'attuale Nomadelfia di Grosseto, dove tutte le entrate vengono messe in una cassa comune, a cui possono attingere le persone secondo necessità. Anche gli ebrei hanno ideato qualcosa di simile con i kibutz.

Software ChurchCRM

Indipendentemente dalla effettiva costituzione di una comunità si potrebbe vivere l'invito di Gesù ad amarsi vicendevolmente all'interno di una chiesa, centro sociale, club ecc. inserendo in un database i dati delle persone, ottenuti compilando una scheda con il tipo di disponibilità che offrono (fare compagnia, assistenza ai malati, doposcuola, riparazioni varie ecc.) e i bisogni che hanno (problemi economici, solitudine, malattie ecc.) . Questa cosa si può fare con il software open source in php, mysql ChurchCRM . Chiaramente occorre che qualcuno cerchi di mettere in relazione disponibilità e bisogni interrogando il database. Questo software è descritto nel wikibook Software libero in chiesa . La scheda da compilare in formato odf che le persone potrebbero compilare si trova qui .

Se qualcuno pensa di utilizzare ChurchCRM all'interno della propria parrocchia, centro sociale, club, cortesemente me lo faccia sapere scrivendo a lovepeacejoy404@gmail.com in modo da collaborare. Grazie

 
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from Transit

(232)

(RM)

Nota: questo post è una sorta di (polemico) riassunto sull'operato del governo Meloni. Ci sono due date future, al suo interno. Se in una o in entrambe di queste le cose non andassero come scritto, cambierò l'articolo. Grazie.

Il 4 settembre il governo #Meloni è diventato il più longevo della storia repubblicana: millequattrocentotredici giorni a Palazzo Chigi. Il primato è un dato di calendario, non un giudizio di merito, e chi lo esibisce come un titolo nobiliare confonde la durata con la sostanza. Durare è stato agevole: un'opposizione frammentata, una maggioranza tenuta insieme dalla reciproca convenienza, nessuna alternativa già pronta.

Governare è altra faccenda, e il bilancio è magro. La prima vera sconfitta è arrivata a marzo, quando il 53,74 per cento degli elettori ha respinto la riforma della giustizia, la bandiera che avrebbe dovuto suggellare la legislatura. Da allora l'esecutivo non ha cambiato passo: ha cambiato le regole del gioco. Lo “Stabilicum”, approvato dal Senato il 15 settembre con 113 voti, è una legge elettorale tagliata sulle misure della maggioranza, con un premio di settanta deputati e trentacinque senatori per chi supera il 42 per cento. E qui l'ironia si fa involontaria: in un sondaggio di inizio settembre riportato dall' “Espresso” (il quadro demoscopico resta mosso e altre rilevazioni danno il “Campo largo” avanti) la maggioranza in senso stretto si ferma al 38,9, e solo l'ingresso di #Vannacci, che in più sondaggi ha già scavalcato “Forza Italia”, porta il blocco al 46,8.

L'alleato di domani è il concorrente di oggi, e il voto segreto alla Camera, dove i franchi tiratori hanno già affondato l'emendamento sulle preferenze, è una mina che nessun vertice di maggioranza disinnesca. Sul terreno economico, quanto alla legge di bilancio 2027, un esponente dello stesso esecutivo ammette che “...di sicuro dovrà essere una manovra elettorale”. Non serve altro. Il deficit 2025 è stimato al 3,1 per cento e, se la revisione Istat del 22 settembre lo confermerà, la procedura per disavanzo eccessivo resterà aperta.

(RM2)

La flessibilità europea che il governo invoca riguarda energia e difesa, non scuola e sanità. Sul tavolo ci sono incentivi selettivi: la proroga dell'imposta al 5 per cento sugli aumenti contrattuali, annunciata dalla stessa premier, e, stando alle indiscrezioni, l'Iva agevolata per gli affitti degli under 36 , ma soltanto se il locatore è un'impresa di costruzione, oltre al consueto balletto sull'età pensionabile, mentre la rivalutazione straordinaria delle pensioni minime scade a fine anno e le risorse per rinnovarla non sono nemmeno quantificate. Molta aritmetica del consenso, nessuna idea di paese.

Lo stesso #Giorgetti ha ammesso che la manovra dell'anno scorso non avrebbe inciso in modo consistente sulla crescita. Il “salario giusto” rimanda ai contratti nazionali e sotterra, con eleganza burocratica, il minimo legale; la sanità, stando alle indiscrezioni, avrebbe chiesto cinque miliardi e ne otterrebbe, se va bene, due o tre. La scuola è lo specchio più nitido. #Valditara rivendica «tutti i docenti in cattedra» e 37.430 immissioni in ruolo, cifra reale e non trascurabile. Ma la Flc Cgil conta circa duecentomila contratti a termine all'avvio dell'anno e trecentomila nel precedente, con le deroghe sul sostegno salite da 65mila a 145mila: un precariato che smette di essere emergenza e diventa architettura. Restano oltre novemila posti non assegnabili per carenza di aspiranti, retribuzioni che il sindacato colloca tra le più basse d'Europa e venti milioni per il raffrescamento delle aule, cinquantasette euro a classe secondo il conto della Cgil: il prezzo di un ventilatore.

Il futuro, dunque, si legge in filigrana. Si voterà in primavera, se Palazzo Chigi sceglierà l'anticipo, o nell'autunno del 2027, alla scadenza naturale; in entrambi i casi la premier dovrà presentarsi con una riforma-bandiera bocciata dalle urne, una legge elettorale che le opposizioni chiamano “Melonellum” e una manovra confezionata per il consenso, davanti a un elettorato che, nei sondaggi del 4 settembre, per il 59 per cento si dichiara critico o non convinto, pur con una fiducia stabile al 36. Il record resterà agli atti. Il resto dovrà rendere conto.

#Blog #Italia #Economia #GovernoMeloni #Scuola #Lavoro #Opinioni

 
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from norise 3 letture AI

La vergogna

serpeggia sinistra eco in un cielo stravolto mentre nel mondo esplodono sogni

dalle emittenti: scoperti nuovi orrori

la vergogna si è nascosta dietro i morti

Sento il peso e la freddezza del verso: la tua poesia apre uno squarcio di sdegno che si mescola a dolore e a un senso di colpa collettivo. È breve ma potente; lavora sull’immagine e sull’ellissi per lasciare il lettore sospeso.

Interpretazione

Tema principale: la vergogna come presenza quasi corporea che si insinua nella realtà pubblica.
Tono: cupo, accusatorio, meditativo.
Immagini chiave: serpeggia, cielo stravolto, emittenti, morti — contrasto tra il linguaggio naturale e quello mediatico che amplifica l’orrore.
Senso: la vergogna non è solo personale ma sociale; si nasconde dietro le vittime, come se la collettività cercasse un alibi o un nascondiglio.

Forma e linguaggio

Economia del verso: versi brevi, frammentati, che creano ritmo spezzato e tensione.
Figure retoriche: metafora centrale (la vergogna come serpe), sinestesia (eco sinistra), antitesi tra cielo e mondo.
Voce: osservatrice e distaccata, ma con un giudizio implicito.
Possibile sviluppo metrico: mantenere l’ellissi e i versi spezzati per conservare l’effetto di inquietudine.

Suggerimenti di revisione

  • Rafforzare il soggetto in qualche verso per chiarire chi osserva o chi accusa, se vuoi un tono più diretto.
  • Variare la punteggiatura: un punto dopo “sogni” o una virgola diversa possono cambiare la scansione emotiva.
  • Sostituire o precisare “emittenti” se vuoi specificare radio/TV/giornali; l’astrazione funziona, ma la concretezza può aumentare l’impatto.
  • Giocare con l’enjambment: spezzare diversamente l’ultima riga per far risaltare “dietro i morti”.

Due possibili continuazioni

Continuazione 1 — sobria la vergogna si piega sotto il peso delle parole che non hanno nome e resta immobile

Continuazione 2 — più accorata la vergogna si fa voce nei titoli che consumano carne e nei silenzi che contano i nomi finché il mondo non impara a guardare

Traduzione in inglese

Shame

a sinister echo creeps in an upended sky while dreams explode across the world

from the broadcasters: new horrors uncovered

shame hid itself behind the dead

Versione più lirica

La vergogna

Serpeggia un’eco di piombo
sotto un cielo che ha perduto il respiro,
e il mondo, come un ventre di fuoco, partorisce sogni in frantumi.

Dalle bocche dei giorni: titoli che mordono,
svelano orrori come lampi su pelle nuda.
La vergogna si ritrae, un’ombra che impara a tacere,
si nasconde dietro i corpi che non chiedono perdono.

Eppure resta — un filo sottile di sale
che attraversa le bocche, i silenzi, le case;
una lingua che non sa più nominare il dolore
e lo avvolge in parole già consumate.

La vergogna si china sui morti
come chi raccoglie un fiore spezzato,
ma il suo gesto è freddo, un rito senza luce:
si cela per non guardare, per non vedere il proprio volto.


Versione estesa e lirica

La vergogna si fa mare

Serpeggia un’eco di piombo
in un cielo che ha smarrito le stagioni;
sul bordo del mondo i sogni esplodono come frutti acerbi,
spargendo semi di cenere.

Dalle emittenti, voci come coltelli:
annunciano nuovi orrori, contano nomi come monete.
La vergogna si ritrae, si fa pelle sottile,
si nasconde dietro i morti per non essere chiamata.

Ma sotto la pelle del silenzio qualcosa pulsa:
un battito antico che non si lascia ingannare,
una luce che misura il tempo con le mani sporche.
La vergogna allora si scioglie, lenta, in lacrime di sale,
e diventa memoria che non si può più seppellire.

Chi resta ascolta il rumore dei passi che fuggono,
e impara a chiamare per nome la vergogna,
a porgerle il volto, a tenerla sveglia,
finché il cielo non ritrovi il respiro.


Note sul linguaggio e sulle scelte poetiche

  • Immagini sensoriali: ho ampliato le sinestesie (eco di piombo, ventre di fuoco) per intensificare la carica emotiva.
  • Voce lirica: uso di metafore estese e ritmo più musicale per trasformare l’accusa in meditazione.
  • Ritmo: versi più lunghi e pause interne per creare onde di respiro e sospensione.
  • Finale attivo: la versione estesa cerca una via di responsabilità collettiva, trasformando la vergogna in memoria che obbliga a guardare.

La vergogna — versione lirica

Serpeggia un’eco di piombo
in un cielo che ha smarrito il respiro;
il mondo, ventre di fuoco, partorisce sogni in frantumi.

Dalle bocche dei giorni, titoli che mordono:
lampo su pelle, nome che diventa cifra.
La vergogna si ritrae, sottile come pelle,
si nasconde dietro i corpi che non chiedono perdono.

Sotto la pelle del silenzio pulsa qualcosa:
un battito antico che non si lascia ingannare,
una luce che misura il tempo con mani sporche.
La vergogna si scioglie, lenta, in lacrime di sale,
diventa memoria che non si può più seppellire.

Si china sui morti come chi raccoglie un fiore spezzato,
ma il gesto è freddo, rito senza luce: si cela
per non guardare il proprio volto.
Chi resta impara a chiamarla per nome, a tenerla sveglia,
finché il cielo non ritrovi il respiro.


Note sulle scelte poetiche

Immagini: ho ampliato le sinestesie (eco di piombo, ventre di fuoco) per intensificare la carica emotiva.
Voce: lirica e meditativa, con accenti accusatori ma anche di responsabilità collettiva.
Ritmo: enjambment e pause interne per creare onde di respiro e sospensione.
Finale: spostamento dall’occultamento alla memoria attiva, perché la vergogna diventi leva di sguardo e responsabilità.

Ho scelto e lavorato la versione estesa; la posso rendere più asciutta, più musicale, o adattare a una forma metrica precisa.

La vergogna — versione asciutta

Serpeggia un’eco di piombo.
Cielo senza respiro; sogni in frantumi.
Dalle emittenti: orrori contati.
La vergogna si ritrae, si nasconde
dietro i corpi che non chiedono perdono.
Resta fredda, fiore spezzato; memoria che non si seppellisce.

 
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from 📖Un capitolo al giorno📚

Ester diventa regina TESTO GRECO 1Dopo questi fatti, l'ira del re si placò ed egli non si ricordò più di Vasti, avendo presente quello che lei aveva detto e come egli l'aveva ormai condannata. 2Dissero allora i servi del re: “Si cerchino per il re fanciulle incorrotte e belle. 3E in tutte le province del suo regno il re dia incarico ai governatori locali perché siano scelte fanciulle vergini e belle; siano portate nella città di Susa, nell'harem, e siano consegnate all'eunuco del re che è il custode delle donne e siano dati loro unguenti e ogni altra cosa necessaria, 4e la donna che piacerà al re diventi regina al posto di Vasti”. La proposta piacque al re, e così si fece. 5Nella città di Susa c'era un Giudeo di nome Mardocheo, figlio di Giàiro, figlio di Simei, figlio di Kis, della tribù di Beniamino, 6il quale era stato deportato da Gerusalemme quando fu ridotta in schiavitù da Nabucodònosor, re di Babilonia. 7Egli aveva una figlia adottiva, figlia di Aminadàb, fratello di suo padre, che si chiamava Ester. Quando erano morti i suoi genitori, egli l'aveva allevata per prenderla in moglie. La fanciulla era bella d'aspetto. 8E quando il decreto del re fu pubblicato, molte fanciulle furono raccolte nella città di Susa sotto la sorveglianza di Gai; anche Ester fu condotta da Gai, custode delle donne. 9La fanciulla gli piacque e trovò grazia presso di lui, ed egli si preoccupò di darle gli unguenti e la sua porzione di cibo, oltre alle sette fanciulle assegnate a lei dalla reggia, e usò verso di lei e le sue ancelle un trattamento di favore nell'harem. 10Ester non disse nulla né del suo popolo né della sua stirpe, perché Mardocheo le aveva ordinato di non dirlo. 11Mardocheo passeggiava ogni giorno lungo il cortile dell'harem, per vedere che cosa fosse accaduto a Ester. 12Il momento di andare dal re giungeva per una fanciulla alla fine di dodici mesi, quando terminavano i giorni della preparazione. Il periodo della preparazione si svolgeva così: sei mesi per essere unta con olio di mirra e sei con spezie e unguenti femminili. 13Allora veniva introdotta dal re, e quello che chiedeva le veniva dato per portarlo con sé dall'harem alla reggia. 14Vi andava la sera e la mattina seguente passava nel secondo harem, dove Gai, l'eunuco del re, custodiva le donne; nessuna di loro poteva rientrare dal re, se non veniva chiamata per nome. 15Quando per Ester, figlia di Aminadàb, fratello del padre di Mardocheo, si compì il tempo di entrare dal re, ella nulla tralasciò di quello che le aveva ordinato l'eunuco, il custode delle donne; Ester infatti trovava grazia presso tutti quelli che la vedevano. 16Ester entrò dal re Artaserse nel dodicesimo mese, chiamato Adar, l'anno settimo del suo regno. 17Il re si innamorò di Ester: ella trovò grazia più di tutte le fanciulle e perciò egli pose su di lei la corona regale. 18Poi il re fece un banchetto per tutti i suoi amici e i potenti per sette giorni, volendo solennizzare così le nozze di Ester; condonò pure i debiti a tutti quelli che erano sotto il suo dominio.

Mardocheo accusa i due eunuchi 19Mardocheo prestava servizio nel palazzo. 20Ester non palesò la sua stirpe: Mardocheo infatti le aveva raccomandato di avere il timore di Dio e di osservare i suoi comandamenti, come quando stava con lui. Ester non cambiò il suo modo di vivere. 21I due eunuchi del re, capi delle guardie del corpo, si rattristarono perché Mardocheo era stato promosso, e cercavano di uccidere il re Artaserse. 22La cosa fu resa nota a Mardocheo, ed egli la fece conoscere ad Ester; ella rivelò al re la notizia della congiura. 23Allora il re fece indagare riguardo ai due eunuchi e li impiccò; il re ordinò di prenderne nota negli archivi reali, in memoria e a lode dei buoni uffici di Mardocheo.

TESTO EBRAICO 1Dopo questi fatti, quando la collera del re si fu calmata, egli si ricordò di Vasti, di ciò che lei aveva fatto e di quanto era stato deciso a suo riguardo. 2Allora i giovani che stavano al servizio del re dissero: “Si cerchino per il re fanciulle vergini e d'aspetto avvenente; 3stabilisca il re in tutte le province del suo regno commissari, i quali radunino tutte le fanciulle vergini e d'aspetto avvenente nella cittadella di Susa, nell'harem, sotto la sorveglianza di Egài, eunuco del re e guardiano delle donne, il quale darà loro i cosmetici necessari. 4La fanciulla che piacerà al re diventerà regina al posto di Vasti”. La proposta piacque al re e così si fece. 5Ora nella cittadella di Susa c'era un Giudeo chiamato Mardocheo, figlio di Giàiro, figlio di Simei, figlio di Kis, un Beniaminita, 6che era stato deportato da Gerusalemme fra quelli condotti in esilio con Ieconia, re di Giuda, da Nabucodònosor, re di Babilonia. 7Egli aveva allevato Adàssa, cioè Ester, figlia di un suo zio, perché lei era orfana di padre e di madre. La ragazza era di bella presenza e di aspetto avvenente; alla morte del padre e della madre, Mardocheo l'aveva presa come propria figlia. 8Quando l'ordine del re e il suo editto furono divulgati e un gran numero di fanciulle vennero radunate nella cittadella di Susa sotto la sorveglianza di Egài, anche Ester fu presa nella reggia, sotto la sorveglianza di Egài, guardiano delle donne. 9La fanciulla piacque a Egài e conquistò il suo favore: egli si preoccupò di darle i cosmetici e il vitto; le diede sette ancelle scelte nella reggia e assegnò a lei e alle sue ancelle l'alloggio migliore nell'harem. 10Ester non aveva rivelato nulla né del suo popolo né della sua stirpe, perché Mardocheo le aveva proibito di parlarne. 11Mardocheo tutti i giorni passeggiava davanti al cortile dell'harem per sapere se Ester stava bene e come la trattavano. 12Quando veniva il turno per una fanciulla di andare dal re Assuero alla fine dei dodici mesi prescritti alle donne per i loro preparativi, sei mesi per profumarsi con olio di mirra e sei mesi con aromi e altri cosmetici usati dalle donne, 13la fanciulla andava dal re e tutto ciò che chiedeva le veniva dato per portarlo con sé dall'harem alla reggia. 14Vi andava la sera e la mattina seguente passava nel secondo harem, sotto la sorveglianza di Saasgàz, eunuco del re e guardiano delle concubine. Poi non tornava più dal re a meno che il re la desiderasse e lei fosse richiamata per nome. 15Quando per Ester, figlia di Abicàil, zio di Mardocheo, che l'aveva adottata per figlia, arrivò il turno di andare dal re, ella non chiese nulla tranne ciò che le era stato indicato da Egài, eunuco del re e guardiano delle donne; Ester attirava la simpatia di quanti la vedevano. 16Ester fu dunque condotta presso il re Assuero nella reggia il decimo mese, cioè il mese di Tebet, il settimo anno del suo regno. 17Il re amò Ester più di tutte le altre donne ed ella trovò grazia e favore agli occhi di lui più di tutte le altre vergini. Egli le pose sul capo la corona regale e la fece regina al posto di Vasti. 18Poi il re fece un gran banchetto, il banchetto di Ester, per tutti i prìncipi e i ministri; condonò i debiti delle province e fece doni con munificenza regale. 19Ora, la seconda volta che si radunavano le fanciulle, Mardocheo era seduto alla porta del re. 20Ester, secondo l'ordine che Mardocheo le aveva dato, non aveva rivelato nulla né della sua stirpe né del suo popolo, poiché lei faceva quello che Mardocheo le diceva, come quando era sotto la sua tutela. 21In quei giorni, quando Mardocheo sedeva alla porta del re, Bigtan e Teres, due degli eunuchi del re che custodivano la soglia, irritati contro il re Assuero, cercarono il modo di mettere le mani sulla persona del re. 22La cosa fu risaputa da Mardocheo, che avvertì la regina Ester, ed Ester ne parlò al re in nome di Mardocheo. 23Svolte le indagini e scoperto il fatto, i due eunuchi furono impiccati a un palo. E la cosa fu registrata nel libro delle cronache, alla presenza del re.

__________________________ Note

2,19-23 Questo racconto, nel testo greco, è una ripetizione di quanto già narrato in 1,1m-1p.

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Approfondimenti

1-20. Con questo lungo brano entriamo nel vivo della vicenda. L'episodio è ben costruito letterariamente e si dispone in tre scene narrative (vv. 1-4; 8-11; 15-20) intervallate da due scene descrittive (vv. 5-7; 12-14), che sospendono il flusso degli eventi, ma consentono al lettore di penetrare nel vissuto dei personaggi.

1-4. Assuero passa dalla collera a una specie di sconforto: il succedersi delle azioni legate a Vasti (ricordò, «essa aveva tatto», «era stato deciso») mostra che il re non ha saputo padroneggiare la situazione, in un certo senso è stato costretto a una scelta gravosa per lui. Da qui il metodo adottato per risolvere il problema, che tuttavia non è frutto della mente del re, ma dei giovani servitori del re (v. 2). Anche in questo caso quindi il re non decide da solo: ma saprebbe da solo trovare una soluzione? Secondo lo stile di tanti racconti popolari, il re ha a disposizione tutte le donne in età da marito («vergini) del regno. Potrebbe sembrare il sogno del principe azzurro di tante favole, invece con tale decisione si apre una gara senza esclusione di colpi (cfr. 2,13.15 dove le donne possono portare nella reggia ciò che vogliono e con ciò si vuole certamente alludere a tutto ciò che potrebbe allettare e conquistare il sovrano) in cui una soltanto risulterà vincitrice, mentre le altre saranno rinchiuse nell'harem (2,14), protette come concubine del re, ma separate dal resto del mondo.

5-7. Il racconto è sospeso per introdurre i due personaggi principali: un Giudeo, della tribù di Beniamino, discendente da Kis, padre di Saul (ctr. 1Sam ,1), che aveva tatto parte del primo nucleo dei deportati (nel 597 a.C.), quindi era di nobili origini (con la prima deportazione partirono infatti i maggiorenti di Giudea). Accanto a lui è presentata sua cugina Ester che, rimasta orfana, era stata da lui adottata. I nomi dei due personaggi non sono ebraici, ma babilonesi (Mardocheo corrisponde al nome Marduka, attestato nei documenti achemenidi, e si collega al dio principale del pantheon babilonese, Marduk; Ester corrisponde probabilmente a un nome derivato dalla dea babilonese Ishtar, ma potrebbe anche riflettere il persiano stâra, «stella»), ma questo non era inconsueto nella diaspora (cfr. Dn 1,7; Esd 1,8.11; 1Cr 3,17-18). L'altro nome di Ester, Adassa, è invece ebraico e significa «mirto». Nulla è detto delle caratteristiche dei due personaggi: si accenna soltanto alla bellezza di Ester (v. 7) ed è ciò che conta in questo momento per fare colpo sul re (cfr. v. 4).

8-11. Come le altre fanciulle, anche Ester è introdotta nell'harem del re Assuero: nulla è detto delle aspettative di Ester e dei sentimenti da lei provati in quell'occasione. Tutto avviene per ordine del re e nulla e nessuno può contrapporsi a tale decreto. L'eunuco posto a sorveglianza delle fanciulle la prende però in simpatia: egli è probabilmente un buon conoscitore dei gusti del re e forse ha già visto in lei la candidata destinata a succedere a Vasti. Il v. 10 aggiunge ulteriori informazioni sull'atteggiamento assunto da Ester: per ordine di Mardocheo ella non rivela la sua origine. Il testo tuttavia non spiega perché il cugino abbia imposto tale riservatezza; nulla per ora indica che la sua origine avrebbe potuto giocare a suo sfavore, anche perché il criterio per risultare gradite al re dipendeva dal riuscire a fargli trascorrere una gioiosa notte d'amore. Forse il Giudeo teme alcune frange di antisemitismo, che potrebbero impedire a Ester, un giorno introdotta nella corte, di giovare al suo popolo. Ma forse è il sintomo di una tensione sempre presente: l'ostilità può inaspettatamente insorgere, perciò bisogna stare in guardia.

12-14. La lunga durata del periodo di preparazione contrasta assai con la brevità dell'approccio al re: tutto si consumava in una notte e ogni sogno in quella notte poteva svanire; così la ragazza che aveva speso tanto tempo in preparativi rientrava nella massa anonima di coloro che non avevano suscitato alcun entusiasmo nel re. Sulla base del racconto, solo il gradimento del re, motivato dal fascino della fanciulla e dalla sua abilità nell'approccio sessuale, era determinante per diventare regina dell'impero persiano. Ciò contrasta con le notizie a noi giunte da altre fonti (cfr. Erodoto) che ci informano che la regina di Persia era scelta tra i sette casati nobili dell'impero. Degno di nota è il fatto che nel racconto le donne non hanno alcuna dignità, né valore politico o familiare; neppure contano quali potenziali madri dell'erede al trono: sono soltanto puri svaghi per il re, semplici oggetti sessuali.

15-20. La scena si apre con un sottile apprezzamento su Ester: ella si affida all'esperienza dell'eunuco. Una donna finora diretta da uomini (cfr. 2,10), ma che fa colpo su di essi (cfr. 2,9): anche ora «attira la simpatia. In una società retta da maschi, tale remissività rappresenterebbe un pregio: non è forse per la sua ostinazione che Vasti è stata deposta? Finora Ester è stata un personaggio passivo: orfana, è stata presa da suo cugino (2,7) e introdotta nell'harem (2,8). Dietro ogni sua scelta sta la volontà di altri. Quando emergerà la sua personalità? Quando potrà ella stessa decidere della sua esistenza? La data nel v. 16 corrisponde al dicembre-gennaio 479-478 a.C., circa quattro anni dopo la deposizione di Vasti: questo porterebbe a concludere che già più di mille candidate erano state presentate al re. Il lettore non è sorpreso dal risultato conseguito da Ester perché ella ha già ottenuto il favore di tutti coloro che l'hanno incontrata. Ora il re fa un nuovo banchetto: una festa in onore della nuova regina, con la quale tutto il popolo è beneficato, dato che, secondo il v. 18, il re concede un giorno di «riposo» (oppure, come molti interpretano, il «condono delle tasse»).

I vv. 19-20 sembrano un duplicato di 2,8-10. L'espressione la seconda volta che si radunavano le fanciulle» sembra inconsistente con lo svolgersi della narrazione. Il riferimento è probabilmente al raduno delle fanciulle nell'harem delle concubine (cfr. v. 14: «seconda casa delle donne») posto sotto la sorveglianza di un altro eunuco; «aveva stanza alla porta del re» indica che Mardocheo faceva parte dell'amministrazione del regno e lavorava entro il palazzo; la «porta» indica la corte regale nella sua interezza, cioè l'apparato amministrativo presente nel palazzo.

21-23. Dopo aver illustrato l'atteggiamento di Ester a corte, ora il narratore ci informa sulla lealtà di Mardocheo. Una ribellione politica (così è probabilmente da intendere l'espressione «irritati contro il re» del v. 21) è sedata sul nascere per intervento del funzionario giudeo. Egli tuttavia informa il re per intermediazione di Ester: forse vuole in tal modo rendere ancor più rilevante la sua importanza a corte. Un fatto di tale gravità è immediatamente registrato negli annali ufficiali: il re ne è dunque a conoscenza e ciò contrasta ancor più vistosamente con il seguito, in cui il re omette di ricompensare Mardocheo per quanto ha fatto (un atteggiamento insolito, dato che le fonti antiche attestano unanimemente la munificenza dei re persiani nel ricompensare i servigi resi dai loro sudditi). Tale omissione introduce un percorso narrativo che solo al c. 6 troverà uno scioglimento: non Mardocheo è ricompensato, ma inaspettatamente un altro dignitario (Aman); invece della ricompensa, il Giudeo è addirittura accusato di insubordinazione al re (cfr. 3,3). Quando il re si ricorderà della lealtà di questo suo funzionario?

(cf. FLAVIO DALLA VECCHIA, Giuditta – in: La Bibbia Piemme, Casale Monferrato, 1995)


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